lunes, 25 de febrero de 2013

METEORITS


Dies passats s'ha sentit
rallar de cossos astrals
i a Rússia prop dels Urals
en rampa un s'ha envestit.
Ha deixat molt de ferit
per vidres de finestrals.
Com defendre's d'aquests mals?
No ho sé, i així queda escrit

Marc Seguí Pons

viernes, 15 de febrero de 2013

EL VALOR DE LA ASERTIVIDAD

La asertividad implica autoafirmación y respeto tanto propio como ajeno; expresar nuestras opiniones e intereses, sin negar los de los demás.  La persona asertiva posee tres cualidades positivas que configuran la personalidad del adulto que ha tomado las riendas de su vida: serenidad, autocontrol y acción.
Si en un extremo de una línea colocamos la pasividad (evitar decir lo que queremos, nos gusta o consideramos justo), en el otro la agresividad  (expresar lo que pensamos  y sentimos de forma violenta y maleducada), en el centro encontramos la asertividad. Ser asertivo significa saber pedir y saber negarse, expresándonos con cortesía y claridad.  Su principio básico es: “esto me convence, me siento capaz de llevarlo adelante sin perjudicar a nadie, ¿por qué no intentarlo?”.  “La asertividad se manifiesta en nuestro comportamiento, cuando hablamos de forma fluida, con seguridad, sin bloqueos, cuando somos honestos, capaces de departir sobre nuestros gustos e intereses, de solicitar aclaraciones cuando las necesitamos y de aceptar errores” (Ana Isabel Saz Marín).
La asertividad  es una forma de autoafirmarse. Conocer y respetar los derechos y cumplir los deberes. No dar escusas para justificar nuestro comportamiento a quienes nos critican de forma destructiva. Es el derecho a decir con naturalidad: “no lo sé”, “no entiendo” o “no estoy de acuerdo”, sin escondernos ni avergonzarnos. Asimismo a  errar y asumir los errores, entendiendo que forman parte del ser humano. También a analizar si nos corresponde a nosotros encontrar soluciones a los problemas ajenos. “El individuo humano es el mismo  en el sentido en que maneja y controla su propia vida en lugar de ser manejado y controlado por las circunstancias” (Bernabé Tierno)
Los asertivos saben que son imperfectos y que a veces se equivocan, por tal motivo, aceptan las críticas porque aprenden de ellas. Se respetan a sí mismos y a los demás. Expresan de forma directa sus sentimientos, deseos y opiniones sin amenazar o infravalorar. Tienen suficiente autoconfianza y firmeza para negarse a los requerimientos que estimen lesivos para ellos i para la sociedad. Son responsables de las consecuencias que se deriven de la expresión de sus impresiones o ideas.
Marcos Seguí Pons

lunes, 11 de febrero de 2013

POU DE TORN


MENORQUÍ
Pou de torn

E
s pous de torn son una relíquia des musulmans. Tenen dos poals col·locats un a cada cap d’un llibant enrevoltat a un rodet vertical. Aquest rodet es fa girar, amb sa força d’una bístia o d’una o varies persones, per fer pujar un poal ple i davallar s’altre poal buit. Aquests poals arriban simultàniament as seu destí. Es de dalt es buidat per un ser humà, as mateix temps que es de baix s’omple tot sol.
A continuació es fa virar es rodet en direcció contrària i es de dalt devalla per a omplir-se i es de baix puja per a ser buidat.

CASTELLANO
Pozo de torno

L
os pozos de torno son una reliquia de los musulmanes. Tienen dos pozales colocados uno a cada extremo de una maroma enrollada a un rodillo vertical. Este rodillo se hace rodar con la fuerza de una bestia o de una o varias personas. Con este rodar hace subir un pozal lleno de agua para ser vaciado por un ser humano al mismo tiempo que el de abajo se llena solo y bajar a uno vacío para llenarse una vez abajo. Ambos llegan simultáneamente a su destino. A continuación  se hace rodar al rodillo en dirección contraria y el de arriba baja para llenarse y el de abajo sube para ser vaciado.


M.Seguí Pons



sábado, 26 de enero de 2013

EL VALOR DE LA AUTENTICIDAD

“No hay cosa más hermosa que la verdad y solo ella es amable”.
                       Boileau

Decir siempre la verdad es el camino más seguro para llegar a ser auténticos. Enseñarla i exigirla desde los primeros años, motiva, convence y moldea a los niños para ser responsables. Impulsa hacia las acciones nobles; por tanto, hay coherencia entre nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos; en cambio, no somos de fiar, si se percibe doblez, falsedad o fingimiento en nosotros. La acción de ser veraces educa por sí misma. Parafraseando a Guardini recordemos: “Educamos más por lo que somos y hacemos que por lo que decimos”.
La autenticidad es  una virtud tan cotizada como escasa. Para ser auténtico es necesario que el ser humano esté dotado de buenos ideales. Todos necesitamos esta guía en lo más íntimo de nuestro ser. Los valores positivos nos sirven como punto de referencia de nuestra conducta; la cual, nos protege de la esclavitud de los vicios; la moda del momento, la pereza, el qué dirán... Por otra parte, la mayoría de los problemas que aquejan a la humanidad, están motivados por la carencia de este modelo interno.
Es importantísimo que, desde la más tierna infancia, los profesores y, sobre todo, los padres inculquen a los pequeños una buena formación moral i no mandarles cosas que no sean razonables para su edad. Hacerles ver el valor de la palabra dada; como es lógico, procuremos que el proceder auténtico sea rentable para los más jóvenes, es decir, que les dé felicidad. Una vez sentidos y asimilados los benévolos valores, esta pauta interna les llevará a seguir el camino correcto. No serán un títere de los avatares del momento. “Encuéntrate y sé tú mismo” (Dale Carnegie).

No confundamos la autenticidad con la sinceridad y menos con la impulsividad. La persona sincera dice lo que piensa en aquel momento; la impulsiva no suele pasar la criba de lo que manifiesta, si es consecuencia de una pasión o de un arrebato de cólera; sin embargo, la auténtica, lleva el control de sí misma; por consiguiente,  existe una coherencia, entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace.

Marcos Seguí Pons


lunes, 14 de enero de 2013

UN TRETZE DE DOS MIL TRETZE


Tretze, bon jorn m’ha tocat,
dins l’any tretze tot comprès.
Bell nombre, tenc sort, no estrès.
Tot serà complimentat.
Amb goig, ganes, voluntat,
coratge, també honradesa,
fe, decisió, gran fermesa,
per as problemes fer front.
Podem regenerar el món!
Ho dic amb tota certesa!

Marc Seguí Pons


lunes, 31 de diciembre de 2012

EL VALOR DE LA ESPERANZA

                                                                                                                   “La esperanza es el mejor
médico que conozco”.
A. Dumas


En estados de  desaliento, desencanto, desilusión o pesimismo, la esperanza es un valor capital, una tabla salvadora para los humanos. Constitutivamente, las personas somos seres que esperamos, somos esencialmente proyecto y esto es lo que más claramente nos distingue de los animales. La esperanza es un compromiso del presente abierto hacia el futuro, es un acicate, un motivo para pasar a la acción cuando otros se desesperan y abandonan. La esperanza es el único bien común a todos los hombres: los que todo lo han perdido la pueden y deben poseer aún.
La esperanza es además una de las virtudes teologales. En primer lugar se nos propone para las cosas futuras y nos demuestra que sin ella las cosas presentes no pueden mantenerse en pie. Es más, si se suprimiera la esperanza, se paralizaría la humanidad entera; quita la esperanza y cesarán todas las artes y todas las virtudes; quita la esperanza, y todo quedará destruido. “¿Qué hace el niño junto al maestro, si no espera fruto de esas letras? ¿En qué barca se aventurará el navegante entre las olas del mar, si no espera una ganancia ni confía en llegar al puerto deseado? ¿Qué soldado menospreciará, no ya las molestias del cruel invierno o del tórrido verano, sino a sí mismo, si no abriga la esperanza de una gloria futura? ¿Qué agricultor esparcirá la semilla, si no piensa que recogerá la cosecha como premio del propio sudor? ¿Qué cristiano se adherirá por la fe a Cristo, si no cree que ha de llegar el tiempo de la felicidad eterna que se le ha prometido?”(iglesia.net).
La esperanza es una tarea a realizar día a día; una apasionante aventura alentada por la irrenunciable confianza que algo cambiará a mejor, teniendo claro que este cambio será mediante una actividad razonable ejercida desde el interior de uno mismo. Para quien tiene esperanza, los contratiempos le espolean su esfuerzo y entusiasmo.  Cada uno debe formarse una lista de frases que puedan estimularle y desarrollar este valor. Considero muy acertada la expresión de José A. de Sobrino: “La esperanza es esa virtud que nos enseña a descubrir que sigue existiendo el paisaje cuando atravesamos el túnel”.
 No podemos educar en  la esperanza sin el ejemplo y una buena actitud mental. ¿Cómo se llega a una actitud mental positiva? Según más de un  psicólogo que he leído, conviene ver, o mejor dicho, visualizar y disfrutar, de antemano, de la meta a la cual queremos llegar. Esto quiere decir que no hay que esperar a regocijarse cuando ya se ha conseguido lo que se pretendía sino, también, durante la lucha y el esfuerzo para conseguirlo. Si nos entrenamos teniendo en la mente palabras e imágenes convenientes y sabemos integrar y armonizar la lógica y la imaginación, aumentará nuestra creatividad, eficacia y armonía en nuestro interior. Dicho en otras palabras: alimentar nuestro subconsciente con  ideas fortalecientes y buenas al mismo tiempo que se rechazan o se ignoran las ideas perturbadoras.
Tengamos muy claro que esperar es también pasar a la acción con entusiasmo y no tumbarse al lado del camino confiando en que otros nos solucionen los problemas. “El hombre de esperanza es una persona centrada que ha hecho del amor la razón de su existencia y encuentra su felicidad en la actitud de servicio”. (Bernabé Tierno).
                      Marcos Seguí Pons

jueves, 27 de diciembre de 2012

PELAR ES PORC


MENORQUÍ

Pelar es porc

P
er a pelar es porc s’escalfava aigua dins una caldera i, quan casi bullia, es posava dins un cubell (a sa part de ponent de Menorca ho feien dins una pastera), acte seguit s’hi posava es porc en remull dins s’aigo per a escaldar-lo. Se’l feia borinar a fi que no quedàs cap part des cos de s’animal sense haver estat dins s’aigo calenta.
Una vegada escaldat, se’l pelava rascant amb pedres tosques[1] i as final se’l afaitava amb ganivets ben esmolats.

CASTELLANO

Pelar el cerdo

P
ara pelar el cerdo se calentaba agua dentro de una caldera y cuando casi hervia se ponia en el interior de una tina (en la parte de poniente de Menorca lo hacían dentro de una artesa) le escaldaba. Seguidamente se ponía el cerdo dentro de dicha tina. Se le removía con el fin de que no quedara ninguna parte del cuerpo del animal sin remojarse en agua caliente. Una vez escaldado, se le pelaba rascando con piedras toba[1] y al final se le afeitaba con cuchillos bien afilados

M. Seguí Pons

[1] Ses pedres tosques són un producte volcànic esponjós molt lleutger, és dur però sembla una esponja. Es seus trossos porosos i rasposos s’empren per a pelar es porcs morts.


[1] Las piedras toba son piedras volcánicas poco compactas sus trozos porosos y rasposos se utilizan para pelar los cerdos sacrificados en las matanzas